|
|
|
Quizás tú has
querido cambiar tu comportamiento pero, a pesar de tus aparentes mejores
esfuerzos, no puedes triunfar. Tal vez has encontrado que no importa cuán
duro tú tratas, no te puedes arreglar a ti
mismo.
Esta falta de éxito
para cambiar personalmente en realidad proviene de profundos conflictos
inconscientes,[1] originados en tu niñez
, lo cual evitan que los individuos tomen la
responsabilidad de sus vidas, a pesar de que
conscientemente quieran cambiar las cosas que no les gusta. Todo comienza
cuando los padres no cumplen en criar niños
en una atmósfera de devota santidad, y fallan al no
enseñarles a amar
y a temerle a Dios y a confiar siempre en Su
guía y protección. A faltos de dirección claray
frecuentemente sufriendo abuso totallos niños se vuelven
conflictivos en cuanto a la fe misma. Puede que acepten
fe intelectualmente, pero para ellos
no significa nada en el sentido práctico. En vez de aprender a
sacrificarse a sí mismos para Cristo,
los niños inadvertidamente aprenden, através de los juegos
y manipulaciones de los padres, a tomar cualquier satisfacción que
puedan conseguir del mundo.
Y así, afirmando
que valoran la paz y el amor, tus padres en verdad buscaron el
orgullo, sus propios progresos, y la agresión.
En medio de esta hipocresía, entonces,
y en tu fracaso de no aprender a confiar en un Dios que no ves, tú
esencialmente aprendiste a creer únicamente en lo que ves. En vez
de tomar a Dios seriamente, tu terminaste tomando a Dios por
sentado.
He aquí un ejemplo
para ayudar a explicar lo que quiero
decir.
¿Alguna vez has
notado en la iglesia a personas que por tener tanto sobrepeso no se pueden
arrodillar? Si les pregunta, ellos te dirán que el arrodillarse les
causa dolor de espaldas. ¿Pero por que tienen dolor de espaldas? ¿No
es sino, porque comen demasiado y porque no
hacen
ejercicios? [2]
Ahora, no voy a discutir con nadie sobre quién está en verdad
minusválido y quién está usando sentimientos de
victimización simplemente para alcanzar simpatía o para ser
tratada de forma especial. El punto es éste: toma una
de esas personas que se claman
víctima [3] y ponle un revolver a su cabeza
y dile, Ponte de rodillas y dame todo tu dinero o te mataré.
Ella se pondrá de rodillas al instante, rogándote que la deje
vivir. Para salvar su vida, ella olvidará su dolor y se arrodillará.
Ella te dará todo el dinero que lleva encima, y todas sus joyas, para
salvar su vida.
¿Y que nos dice
Cristo sobre esto? Yo les digo, amigos míos, que no teman a
los que matan al cuerpo pero después de eso nada más pueden
hacer. Yo les diré a quién deben temer. Teman a aquél
que, después de matar, tiene poder para arrojar a la gehenna; sí,
se los repito, teman a ése. (Lucas 12: 4-5).
Por si acaso no tienes
claro todo esto, ¿quién es el que después de matar,
tiene el poder para arrojar al gehenna? Pues, es Dios mismo, quién,
como nuestro creador, tiene poder sobre nuestros cuerpos y nuestras
almas.
Así que nos
arrodillamos ante una persona armada, pero ante Diosnuestro creador
y juezrehusamos arrodillarnos o a hacer una genuflexión, diciendo
que es demasiado inconveniente, o demasiado doloroso, o que simplemente no
es necesario.
¿Y porque esto
es así? Pues, se puede resumir en una sola palabra:
creencia.
Fácilmente podemos
creer que un hombre con un revolver puede matar a cualquiera. Pero muchos
de nosotros en verdad no creemos que a Dios le interese cada pensamiento
y acción. Muchos de nosotros verdaderamente no creemos que el concepto
teológico de pecado sea relevante hoy día
y que nuestros pecados nos separen del amor de Dios.
Muchos de nosotros realmente no creemos que el
infierno, el antítesis del amor, existe.
Muchos de nosotros realmente no creemos que Cristo esté verdaderamente
presente en la Eucaristía como evidencia de su amor por nosotroso
si lo creemos, lo creemos solo intelectualmente. Así que, muchos de
nosotros realmente no creemos que nuestra salvación dependa en que
se rinda todo lo que es contrario al amor para
así poder servirle a Dios en total pureza
y total
humildad.
Muchos de nosotros en
realidad no creemos en nada de esto porque estamos muy ocupados
creyendo
en [4]
el mundo que nos rodea, persiguiendo tras cada placer
ilusorio de auto-satisfacción que nos
demuestra, con la promesa de entumecer el dolor emocional de victimización
en la niñez. Nos rehusamos a negarnos a nosotros mismos por que el
mundo nos parece demasiado real, algo demasiado bueno, demasiado cercano,
demasiado accesible, muy confortante en nuestra soledad.
Pero el cristianismo
es algo totalmente diferente. Cristo no entumece nuestro dolorÉl
lo sana, si tan solo creemos en Él. Él sacia nuestra sed por
una vida real si tan solo le damos la espalda al agua del mundoagua
que tiene que ser sacada una y otra vezy buscáramos el agua
viva que sacia nuestra sed para siempre.
 |
Dichosos los que sin
ver han creído. En esta sentencia el Señor nos designa
especialmente a nosotros, que lo guardamos en nuestra mente sin haberlo visto
corporalmente. Nos designa a nosotros, con tal de que las obras acompañen
nuestra fe, porque el que cree de verdad es el que obra según su fe.
Por el contrario, respecto de aquellos que creen sólo de palabra,
dice Pablo: Van haciendo profesión de conocer a Dios y lo van negando
con sus obras. Y Santiago dice: La fe si no va acompañada de
las obras, está muerta. |
 |
|
De una homilía de
los Evangelios
por San Gregorio Magno, papa,
Oficio de Lectura,
Julio 3: Tomás, Apostol |
|
Si tan solo
creyeras.
Jesús
realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales
que no están escritas en este libro. Éstas han sido escritas
para que creas que Jesús es el Cristo,
el Hijo de Dios, y para que creyendo tengas vida en su nombre (Juan
20; 30-31). ¿Y que dijo Cristo justo antes de eso? Benditos los que
no han visto y han creído (Juan 20;
29).
Así pues, al
final, solo queda una cosa por decir. Tú no se puedes arreglar a ti
mismo. El entumecer tu dolor emocional no sana cosa alguna y únicamente
te mantiene esclavo a sentimientos inconscientes de
victimización. Solo Cristo te puede arreglar,
si en verdad crees que Jesús es
el Mesías, el Hijo de Diosy si tú estás dispuesto
a hacer todo lo que
sea [5]
para arrodillarte delante de Él en asombro y
amor.
|