The Blessed Virgin and Saint Anne, adapted from a photo by Paul Flores; used with permission.

Home

Introduction

The Beginning

Guidelines for Mystic Spirituality

Self-help

Doctrine

Prayer

Recommended Readings

Spiritual Counsels

Consultation

Questions and Answers

Subject Index

Contact Me

Related Links

Sanación Sicológica
en la Tradición Mística Católica Romana

Creencia

English 

Quizás tú has querido cambiar tu comportamiento pero, a pesar de tus aparentes mejores esfuerzos, no puedes triunfar. Tal vez has encontrado que no importa cuán duro tú tratas, no te puedes arreglar a ti mismo. 

Esta falta de éxito para cambiar personalmente en realidad proviene de profundos conflictos inconscientes,[1] originados en tu niñez , lo cual evitan que los individuos tomen la responsabilidad de sus vidas, a pesar de que conscientemente quieran cambiar las cosas que no les gusta. Todo comienza cuando los padres no cumplen en criar niños en una atmósfera de devota santidad, y fallan al no enseñarles a amar y a temerle a Dios y a confiar siempre en Su guía y protección. A faltos de dirección clara—y frecuentemente sufriendo abuso total—los niños se vuelven conflictivos en cuanto a la fe misma. Puede que acepten “fe” intelectualmente, pero para ellos no significa nada en el sentido práctico. En vez de aprender a sacrificarse a sí mismos para Cristo, los niños inadvertidamente aprenden, através de los juegos y manipulaciones de los padres, a tomar cualquier satisfacción que puedan conseguir del mundo.

Y así, afirmando que valoran la paz y el amor, tus padres en verdad buscaron el orgullo, sus propios progresos, y la agresión. En medio de esta hipocresía, entonces, y en tu fracaso de no aprender a confiar en un Dios que no ves, tú esencialmente aprendiste a creer únicamente en lo que ves. En vez de tomar a Dios seriamente, tu terminaste tomando a Dios por sentado.

He aquí un ejemplo para ayudar a explicar lo que quiero decir. 

¿Alguna vez has notado en la iglesia a personas que por tener tanto sobrepeso no se pueden arrodillar? Si les pregunta, ellos te dirán que el arrodillarse les causa dolor de espaldas. ¿Pero por que tienen dolor de espaldas? ¿No es sino, porque comen demasiado y porque no hacen ejercicios? [2] Ahora, no voy a discutir con nadie sobre quién está en verdad minusválido y quién está usando sentimientos de victimización simplemente para alcanzar simpatía o para ser tratada de forma “especial”. El punto es éste: toma una de esas personas que se claman “víctima” [3] y ponle un revolver a su cabeza y dile, “Ponte de rodillas y dame todo tu dinero o te mataré”. Ella se pondrá de rodillas al instante, rogándote que la deje vivir. Para salvar su vida, ella olvidará su dolor y se arrodillará. Ella te dará todo el dinero que lleva encima, y todas sus joyas, para salvar su vida.

¿Y que nos dice Cristo sobre esto? “Yo les digo, amigos míos, que no teman a los que matan al cuerpo pero después de eso nada más pueden hacer. Yo les diré a quién deben temer. Teman a aquél que, después de matar, tiene poder para arrojar a la gehenna; sí, se los repito, teman a ése”. (Lucas 12: 4-5).

Por si acaso no tienes claro todo esto, ¿quién es “el que después de matar, tiene el poder para arrojar al gehenna”? Pues, es Dios mismo, quién, como nuestro creador, tiene poder sobre nuestros cuerpos y nuestras almas.

Así que nos arrodillamos ante una persona armada, pero ante Dios—nuestro creador y juez—rehusamos arrodillarnos o a hacer una genuflexión, diciendo que es demasiado inconveniente, o demasiado doloroso, o que simplemente no es necesario.

¿Y porque esto es así? Pues, se puede resumir en una sola palabra: creencia.

Fácilmente podemos creer que un hombre con un revolver puede matar a cualquiera. Pero muchos de nosotros en verdad no creemos que a Dios le interese cada pensamiento y acción. Muchos de nosotros verdaderamente no creemos que el concepto teológico de pecado sea relevante hoy día y que nuestros pecados nos separen del amor de Dios. Muchos de nosotros realmente no creemos que el infierno, el antítesis del amor, existe. Muchos de nosotros realmente no creemos que Cristo esté verdaderamente presente en la Eucaristía como evidencia de su amor por nosotros—o si lo creemos, lo creemos solo intelectualmente. Así que, muchos de nosotros realmente no creemos que nuestra salvación dependa en que se rinda todo lo que es contrario al amor para así poder servirle a Dios en total pureza y total humildad. 

Muchos de nosotros en realidad no creemos en nada de esto porque estamos muy ocupados “creyendo” en [4] el mundo que nos rodea, persiguiendo tras cada placer ilusorio de auto-satisfacción que nos demuestra, con la promesa de entumecer el dolor emocional de victimización en la niñez. Nos rehusamos a negarnos a nosotros mismos por que el mundo nos parece demasiado real, algo demasiado bueno, demasiado cercano, demasiado accesible, muy confortante en nuestra soledad.

Pero el cristianismo es algo totalmente diferente. Cristo no entumece nuestro dolor—Él lo sana, si tan solo creemos en Él. Él sacia nuestra sed por una vida real si tan solo le damos la espalda al agua del mundo—agua que tiene que ser sacada una y otra vez—y buscáramos el agua viva que sacia nuestra sed para siempre.

Dichosos los que sin ver han creído. En esta sentencia el Señor nos designa especialmente a nosotros, que lo guardamos en nuestra mente sin haberlo visto corporalmente. Nos designa a nosotros, con tal de que las obras acompañen nuestra fe, porque el que cree de verdad es el que obra según su fe. Por el contrario, respecto de aquellos que creen sólo de palabra, dice Pablo: Van haciendo profesión de conocer a Dios y lo van negando con sus obras. Y Santiago dice: La fe si no va acompañada de las obras, está muerta.

— De una homilía de los Evangelios
por San Gregorio Magno, papa,
Oficio de Lectura,
Julio 3: Tomás, Apostol

Si tan solo creyeras.

“Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro. Éstas han sido escritas para que creas que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengas vida en su nombre” (Juan 20; 30-31). ¿Y que dijo Cristo justo antes de eso? Benditos los que no han visto y han creído (Juan 20; 29). 

Así pues, al final, solo queda una cosa por decir. Tú no se puedes arreglar a ti mismo. El entumecer tu dolor emocional no sana cosa alguna y únicamente te mantiene esclavo a sentimientos inconscientes de victimización. Solo Cristo te puede arreglar, si en verdad crees que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios—y si tú estás dispuesto a hacer todo lo que sea [5] para arrodillarte delante de Él en asombro y amor.

 

Traducido por Anne P.

Para hacer comentarios sobre las traducciones

 

Notas

1.  Un conflicto se refiere al hecho psicológico de que una parte de tu mente inconsciente quiere sanación y salud y la otra parte de tu mente inconsciente se resiste a sanar. Esta resistencia usualmente proviene de dos cosas. Primero, como has sido tan maltratado por otros, en lo profundo de tu inconsciente, secretamente crees que tú no tienes valor y no mereces nada bueno. Segundo, como estás tan enojado con los demás porque te han maltratado, tú experimentas cierta satisfacción al permanecer con sentimientos de victimización para así poder “tirarles en sus caras tu dolor” en protesta. Por lo tanto, para ser sanado psicológica y espiritualmente tienes que reconocer y resolver tus conflictos sobre la sanación en sí.

2.  He aprendido através de ambos; tanto por la práctica clínica como por la investigación que el dolor de espaldas puede ser reducido significativamente al cambiar los pensamientos negativos, al practicar relajación, y siguiendo un programa de ejercicios y relajación, y siguiendo un programa de ejercicios y reducción de peso Esas personas que rechazan (o “descontinúan” por su cuenta) este tratamiento, esencialmente rechazan la creencia de que sus propios comportamientos puede afectar la percepción del dolor—y permanecen “victimas” de las circunstancias, atrapados en el temor, separados de la sanación que Cristo les puede traer si tan solo creyesen en Él más de lo que “creen” en sus estómagos. Por lo tanto, la opción es simple; usa grasa corporal para defender tu identidad de niño victimado, o confiar completamente en Cristo, entendiendo que a cambio de tus servicios a Él, Él te defenderá de todo que te puede amenazar.

3.  En el sentido antiguo de la palabra, víctima significa un animal ofrecido en sacrificio. Estos animales expiatorios, por tanto, no se ofrecieron a sí mismos—ellos fueron extraídos de los rebaños—y así, a través de los años, el término víctima inconscientemente se asoció con la idea de alguien que, (a) en contra de su voluntad, pierde algo o (b) es engañado o embaucado por otro. Consecuentemente, al menos en la moderna sociedad secular, el significado de una víctima santa se nos ha perdido, y nuestro uso del término víctima conlleva con ello todo el resentimiento inconsciente que sentimos por ser engañados, embaucados, o por ser tratados injustamente. Esencialmente, de acuerdo al lenguaje de hoy día, una víctima es alguien que ha sido victimada.
     Así pues, hoy día cuando decimos que alguien es víctima estamos implicando que la persona ha sufrido indispuestamente e injustamente, además, de acuerdo a las sensibilidades modernas, nosotros inconscientemente asumimos que esta injusticia merece alguna compensación. Si esta compensación no viene libremente, lo exigimos. Demandamos. Protestamos. Hasta matamos.
     Esta misma actitud, esta amargura y resentimiento por haber sido tratado injustamente, es el veneno que evita que las heridas emocionales se sanen.
     Por otra parte, aquellos que dan su dolor a Dios se liberan de sus resentimientos inconscientes y de estar echando culpas; al dejar que sus sufrimientos gozosamente fluyan a través de ellos en imitación de Cristo como la verdadera víctima santa, ellos eligen no sentirse victimados. No importa lo que les sucede, ellos nunca pierden la paz mística de la sanación a través del amor divino.

4.  El psicoanalista Jacques Lacan dijo, “¿Creer en? ¿Qué significa? Sino es creer en seres en tanto y cuanto esos seres son capaces de decir algo”. Por lo tanto, cuando creemos en Jesús, elegimos escucharle como La Palabra de Dios, sabiendo muy bien que Él tiene algo que decirnos. Y para creer en Él, le creemos a Él—eso se llama amor. En contraste, cuando creemos en el mundo, hacemos de él un ídolo que nos puede hablar. Y Dios conoce cuanto escuchamos al entretenimiento del mundo en vez de escucharle a Él en oración.

Ver Jacques Lacan, “Seminar of 21 January 1975.” In Mitchell, J. & Rose, J. (Eds.), Feminine Sexuality: Jacques Lacan and the école freudienne (New York: W. W. Norton [carpeta suave], 1985), p. 169.
 

5.  Tales cosas como vivir en castidad, constantemente orar, leer la Biblia y el Catecismo, estudiar las escrituras de los santos, parar de fumar, dejar la necesidad que tienes de ser entretenido por el mundo—y perder peso! En pocas palabras, todo lo recomendado en los Consejos en éste website.

 

Sin publicidad—sin patrocinador—sólo la simple verdad . . .

¿TE AYUDÓ mi trabajo? ¿Encontraste algo que te ayudó entender mejor tu propia conducta? ¿Te topaste con información que no has encontrado en ninguna otra parte? Entonces, ¿por qué no haces una donación Rápida y Fácil a este website—que he hecho por mi propia voluntad—para expresar tu agradecimiento por mi labor en crear algo substancial, algo que puede hacer que tu vida cambie para lo mejor?

¿Ahh? ¿Donaciones?¿Website por propia voluntad?
¿De que se trata esto?

 
Recursos Adicionales
 
On “Chastity – In San Francisco?”:


El Dulce y Satisfactorio Camino del Yo . . . pero ten cuidado . . . la única forma de escapar la oscuridad del pecado es buscar la luz de la cruz.
 
Los Conceptos Básicos de Auto-ayuda —Sacrificio, Obediencia, Oración
Sanación Espiritual —como sanar las heridas emocionales de la forma cristiana
¿Porque San Francisco?
 
PREGUNTAS Y RESPUESTAS (en ingles)
 
ÍNDICE de todos los temas en este website
 
CONTÁCTAME
 
Related pages within “A Guide to Psychology and its Practice”:
Anger: Insult, Revenge, and Forgiveness
Death—and the Seduction of Despair
Depression and Suicide
Dream Interpretation
Fear of Psychotherapy
Forgiveness
Identity: Pride and prejudice, loneliness and encounter
Sexuality and Love
Spiritual Healing
Spirituality and Psychology
The Unconscious
 
INDEX of all subjects on A Guide to Psychology and its Practice
 
SEARCH A Guide to Psychology and its Practice

 


Chastity

In San Francisco?

www.ChastitySF.com

CATHOLIC PSYCHOLOGY

in association with
A Guide to Psychology and its Practice
 
Copyright © 1997-2008 Raymond Lloyd Richmond, Ph.D. All rights reserved.
San Francisco, California USA