The Blessed Virgin and Saint Anne, adapted from a photo by Paul Flores; used with permission.

Home

Introduction

The Beginning

Guidelines for Mystic Spirituality

Self-help

Doctrine

Prayer

Recommended Readings

Spiritual Counsels

Consultation

Questions and Answers

Subject Index

Contact Me

Related Links

Sanación Sicológica
en la Tradición Mística Católica Romana

Desobediencia

English 

 
La “Mancha” | Resistencia a la Autoridad | El Llamado de Regreso a la Fe | El Llamado a Apartarse del Mundo y del Yo

 
A TRAVÉS de mi trabajo clínico, he visto muy adentro de los corazones y las almas de muchas personas, no únicamente en las de las personas laicas, sino tambien en las de aquellas que están contemplando entrar a la vida religiosa. Y consistentemente he visto alli cierta “fealdad”—una mancha, podríamos decir—resultado de las heridas emocionales de la niñez.

 
La “Mancha”

Algunas veces el niño está manchado por disfunción familiar que es llamativa, tal como alcoholismo, adulterio, abuso físico, abuso emocional, o abuso sexual. Estos niños a menudo crecen con una actitud de amargura interna de desafianza social, hasta llegar a la actividad criminal.

Sin embargo, es más frecuente que el niño únicamente sufra de heridas que proceden de familias más “normales” que, de una forma u otra, son sencillamente hipócritas. Es decir, es raro hoy día encontrar alguna familia que le enseñe a los niños a amar a Dios con todas sus mentes y corazones y fuerzas, y que enseguida después del bautismo, no adoctrinan a sus hijos con toda la impiedad del mundo pagano que les rodea. Ya que la mayoría de los padres no viven con sus acciones la fe religiosa—la que sea, que ellos profesan con sus labios, la vida familiar normal es caracterizada la mayor parte del tiempo por auto-indulgencia, resentimientos, manipulaciones, alianzas ocultas, y una falta en general de comunicación honesta.

La falta de comunicación puede tomar cualquiera de los dos cursos. La autoridad en algunas familias puede ser todo un fraude, sólo una excusa para la manipulación o la intimidación. Esto deja a los niños sintiéndose exasperados y enojados.

Por otra parte, si los padres les dan a los niños demasiada libertad, los niños crecerán sin ningún sentido de disciplina compasiva ni direccion. La mayoria de los niños son bastante inteligentes para darse cuenta que cuando los padres les dan demasiada libertad en realidad esto significa que los padres no se preocupan—o ellos mismos (los padres) son ignorante a qué otra cosa hacer. Los niños, por tanto, pueden terminar con tan profundo sentido de vaciedad y culpabilidad sobre la insignificante búsqueda de auto-gratificación, que por pura frustración retan a todas las cosas. Y, ¿hacia donde conduce esto? A una amargada confusión de identidad, al temor, la ira, y la depresión.

Entonces, en ambos casos una base significativa para reglas y regulaciones es jamás comunicada.

Como resultado, muchos niños tienden a salir de sus familias con una resistencia inconsciente hacia la autoridad.

 
Resistencia a la Autoridad

Cuando a los niños no se les enseña el “lenguaje” de encuentros emocionales honestos dentro del ámbito familiar, los niños tienden a buscar maneras “naturales”—es decir, física, de manera corporal—para conseguir atención y satisfacción del mundo, tal y como a través de la comida, las drogas, o la sexualidad. Y así es que tenemos un mundo lleno de adicciones, hábitos de alimentación (anorexia, bulimia, y obesidad), y perversiones (inmodestia, pornografía, prostitución, perforaciones corporales, tatuajes, y en general, estilos de vida que desafían a la castidad).

Esta resistencia inconsciente hacia la autoridad casi siempre conduce a un comportamiento desafiante que enfoca en la satisfacción física inmediata, más la necesidad de “estar en control” para protegerse contra los sentimientos de vulnerabilidad y de impotencia. Esta conducta inconsciente no sólo perturba la armonía social, sino que también puede causar problemas espirituales con respecto a tu fe religiosa. 

“No nos importa lo que tú deseas; o, lo que es legal o moral. Queremos lo que nosotros queremos, y lo conseguiremos, de una forma u otra.” Ése es su grito de guerra, proviniendo del lema del Satanismo: Hagáis lo que os se marchita.

Las feministas se hacen a sí “sacerdotes.” Los activistas claman por “matrimonios” homosexuales. Los entusiastas se congregan alrededor de “apariciones” que no estan aprobadas. Los liberales condonan la inmigración ilegal.[1] Y así sin cesar va este mundo que va creciendo frío en la fe.

Es algo muy triste. Heridas emocionales de familia pueden dejar a los niños creyendo que Dios es cruel, que Dios es injusto, que Dios juega con nosotros, y que no tenemos otro recurso que tomar el asunto en nuestras propias manos para así alcanzar lo que es correcto. Pero Dios no es injusto. Dios es justo: “¡Justo eres Tú, Yahveh, y rectitud tus juicios! (Salmo 119: 137) Son las familias que han perdido el cimiento en la fe las que son crueles e injustas y han cambiado a jueguitos las relaciones interpersonales.

He visto con frecuencia cómo las personas luchando con sus confusiones internas emocionales tratan de esconder esa confusión poniéndose un hábito religioso o adaptando devociones religiosas excesivas. Ellos usan una demostración externa de prácticas religiosas como un tipo de defensa psicológica para aparentar ser santos y para aparecer como si fuesen obedientes. Y en ese aspecto, pasan por alto lo que es santidad verdadera. La cristiandad genuina requiere un compromiso humilde y profundo, que sea de corazón; no es un algún tipo de módulo que puedes “enchufar-y-jugar” y convenientemente conectar a tu existente—y confundida—vida emocional.

Personas que vienen de familias disfuncionales con frecuencia se siente atraídas a la vida religiosa—o vidas cuasi-religiosas (i.e. ordenes religiosas seculares)—porque piensan que la obediencia es fácil. Pero en verdad, la obediencia para ellos no es un acto de amor, sino un acto de despecho, meramente una defensa psicológica. “Muy bien. ¿Así es que me vas a tratar miserablemente? ¡Pues ya verás! Aguantaré todo lo que me mandes, y lo aguantaré sin murmurar. ¡Ahí tienes!” Pero, ¡Oh! Sólo espera. Lentamente la frustración aumenta, ¡y luego la ira estalla!

Luego, tarde o temprano, una persona con una confusa vida emocional se extraviará simplemente porque su resistencia inconsciente hacia la autoridad evita que se adhiera a la roca de la verdadera Fe.

 
El Llamado de Regreso a la Fe

Ahora, cuando cualquier persona se descarrila de la verdadera doctrina cristiana, no es “pasar juicio” el hacérselo ver.

Cuando alguien dice,” Vete al infierno,” es sí es pasar juicio.
 
Pero hacerle ver a alguien que está viviendo en pecado y se encuentra en un grave peligro de terminar en el infierno es una advertencia, no una sentencia. Lo que pasará realmente con esa pobre alma . . . pues, sólo Dios puede hacer ese juicio.

Por tanto, el decirle a alguien que regrese a la verdadera Fe, se llama predicar el Evangelio. Cuando Santo Domingo rescató a la Francia del sur de los heréticos albigenses en el siglo trece, por ejemplo, el no predicó que los heréticos fuesen “malos”, él solamente predicó la verdad sobre el verdadero cristianismo. Él predicó el Evangelio. Es una verdad que es la misma ayer, hoy, y siempre. No te juzga por lo que eres, te dice lo que Cristo nos dijo a todos qué hiciésemos, indiferentemente quien tú seas—o piensas que eres.

Tristemente, muchos de hoy día que ha optado vivir contrario al Evangelio tratan de evitar la crítica social por sus pecados a través de una promoción política que trama engendrar al público en general el temor a ser calificados como “severos y criticones”. Era una estrategia usada para conseguir aceptación secular para el divorcio y para el aborto, y ahora se está usando para cualquier actividad sexual que contamina la castidad. Mas todo es herejía porque condona al pecado. Hasta aboga por el pecado. Y persigue a aquellos quienes hablan la verdad sobre el pecado.

No obstante, hablar de herejía no es pasar juicio; es simplemente la afirmación de un hecho. La palabra hereje procede de la palabra griega hairetikos que significa “poder escoger”. Por lo tanto, un hereje es alguien que, para hacer la religión más conveniente, menos exigente y más “pertinente” a los caminos del mundo pagano, escogen algunos aspectos de la Fe y rechazan otros aspectos de ella, parecido a los discípulos de Cafarnaúm que murmuraron, “Es duro este lenguaje, ¿Quién puede escucharlo?” (Juan 6: 60). Entonces, hablar sin rodeos sobre herejía, es un acto de caridad, pues les recuerda a los demás aquellos mismos pecados que los condenarán al infierno si no están arrepentidos.

Cuando un pastor ha tenido miedo de acertar lo que es correcto, ¿no ha dado las espaldas y ha huido al mantener el silencio? Mientras que él intervenga por el rebaño, él levanta una pared en contra del enemigo al frente de la casa de Israel. Por consiguiente, el Señor vuelve a decir a su gente infiel: Tus profetas vieron visiones falsas y tontas y no te señalaron tus iniquidades, para poderte arrepentir de tus pecados. El nombre del profeta es dado a veces en las escrituras sagradas de los maestros que declaran tanto la brevedad del presente, como revelan que es lo que está por venir. La Palabra de Dios los acusa de ver falsas visiones porque ellos tienen miedo de reprocharles a los hombres por sus faltas, y así, calman a los malhechores con promesas vacías de seguridad. Porque le temen a los reproches, mantienen silencio y no cumplen con señalar las fechorías de los pecadores.

— De la Guía Pastoral
por San Gregorio Magno, papa
Oficio de Lecturas, domingo
Semana Veintisiete del Tiempo Ordinario

Así es que, predicar el Evangelio es hablar la verdad. A este respecto debemos de acordarnos de las palabras de Ezequiel:

A ti tambien, hijo de hombre, te he hecho Yo centinela de la casa de Israel. Cuando oigas una palabra de mi boca, les advertirás de mi parte. Si Yo digo al malvado: “Malvado vas a morir sin remedio”, y tú no le hablas para advertir al malvado que deje su conducta, él, el malvado, morirá por su culpa, pero de su sangre Yo te pediré cuentas a ti. Si por el contrario adviertes al malvado que se convierta de su conducta, y él no se convierte, morirá él debido a su culpa, mientras que tú habrás salvado tu vida.

— Ezequiel 33: 7-9

 
El Llamado a Apartarse del Mundo y del Yo

Y, si lees los Evangelios cuidadosamente, y estudias a los místicos, tú aprenderás que la única manera para dejar el camino del pecado es apartándose del mundo. Los consejos de tratamiento en este website no son mis “requisitos”, son llanamente la forma sicológica más pura para vencer la resistencia de la niñez para aceptar la santificación ofrecida a través de un rendimiento total a Dios. Después de todo, los niños que han sido intimidados o traicionados por sus padres no estan muy deseoso de rendirse a Dios. Por lo que tienen que aprender a entrar en una realidad diferente más allá de las mentiras y los jueguitos que conocieron en sus familias—ellos necesitan entrar en una realidad divina de buena voluntad y humildad.

Por ejemplo, considera lo que dijo San Cipriano sobre la santificación:

El Apostol Pablo nos instruye con estas palabras acerca de la santificación que la cariñosa bondad Saint Cyprian de Dios derrama sobre nosotros: Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredaran el reino de Dios. Y tales fuisteis algunos de vosotros. Pero habéis sido lavados, habéis sido santificados, habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios. Por eso pedimos en nuestras oraciones que está santificación pueda permanecer en nosotros. Pues más adelante, el Señor, que tambien es juez, advierte a aquellos que han sido curados y devueltos a la vida por Él que no pequen más, no vaya ser que les suceda algo peor. Por lo tanto, ofrecemos oraciones constantes con ruegos de día y de noche para que está santificación y nueva vida, que es nuestra por la gracia de Dios, sea preservada por protección suya.

—de un Tratado del Padre Nuestro
por san Cipriano, obispo y mártir
Oficio de Lectura, martes
Semana once del Tiempo Ordinario

Por tanto, en total entrega a Dios, a través de Cristo, podemos ser curados de nuestras viejas defensas sicológicas, si tan solo nos alejamos de ellas. Pero, como nuestro Señor mismos nos dijo, aquellos que quieren ser “curados y traídos de nuevo a la vida” deben dejar de pecar.

Desde luego, todos tenemos nuestras caídas, y Cristo prometió misericordia para aquellos que se arrepienten. El punto aquí no es sobre caídas ocasionales, sino sobre un cambio total de actitud—un desprendimiento de nuestras viejas defensas sicológicas y de nuestros anhelos inconscientes de ser desobedientes—y, con pena y asco por nuestros pecados, y en humildad, aprender a confiar sólo en Dios con un corazón casto y puro.

Pero, ¿qué les pasará a aquellos que rehúsan alejarse del pecado y en su desobediencia obstinada persisten en llenarse los ojos con la lujuria del mundo? Pues, sólo Dios sabe. Yo no los puedo juzgar, únicamente puedo repetir lo que el mismo Cristo dijo: “Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más vale entrar en la Vida con un solo ojo que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna del fuego” (Mateo 18: 9) Cristo debe saber. Él, después de todo, nos va a juzgar. Él mismo nos dijo eso. (Mateo 25: 31-46).

Entonces, para aceptar la insondable misericordia de Cristo antes de que sea demasiado tarde, reconoce las heridas emocionales que te llevaron a la desobediencia, lleva a cabo pasos para sanar esas heridas, y luego deja que los muertos entierren a los muertos.

 
___________

1. ¿Y por qué es que la inmigración ilegal es tan mala? Divide a las familias de su nación de origen. Explota a los mismos extranjeros ilegales en cuanto a los salarios y beneficios. Priva a los ciudadanos legítimos de empleos. Aumenta la opresión de los impuestos a los pagadores de impuestos. Fomenta un sistema de apoyo de actividad criminal. Y—no nos olvidemos—es ilegal. Recuerda, San Pablo nos dijo que seamos obedientes a las autoridades porque, “quien se resiste a la autoridad se rebela contra el orden divino, y los rebeldes se atraerán sobre sí mismos la condenación (Romanos 13: 2).

 

Traducido por Anne P.

Para hacer comentarios sobre las traducciones

 

Sin publicidad—sin patrocinador—sólo la simple verdad . . .

¿Ahh? ¿Website por propia voluntad?
¿De que se trata esto?

 
Recursos Adicionales
 
On “Chastity – In San Francisco?”:

El Dulce y Satisfactorio Camino del Yo . . . pero ten cuidado . . . la única forma de escapar la oscuridad del pecado es buscar la luz de la cruz.
 
Los Conceptos Básicos de Auto-ayuda —Sacrificio, Obediencia, Oración
Sanación Espiritual —como sanar las heridas emocionales de la forma cristiana
¿Porque San Francisco?
 
PREGUNTAS Y RESPUESTAS
 
ÍNDICE de todos los temas en este website
 
CONTÁCTAME
 
Related pages within “A Guide to Psychology and its Practice”:
Anger: Insult, Revenge, and Forgiveness
Death—and the Seduction of Despair
Depression and Suicide
Dream Interpretation
Fear of Psychotherapy
Forgiveness
Identity: Pride and prejudice, loneliness and encounter
Sexuality and Love
Spiritual Healing
Spirituality and Psychology
The Unconscious
 
INDEX of all subjects on A Guide to Psychology and its Practice
 
SEARCH A Guide to Psychology and its Practice

 


Chastity

In San Francisco?

www.ChastitySF.com

CATHOLIC PSYCHOLOGY

in association with
A Guide to Psychology and its Practice
 
Copyright © 1997-2009 Raymond Lloyd Richmond, Ph.D. All rights reserved.
San Francisco, California USA

 

All material on this website is copyrighted. You may copy or print selections for your private, personal
use only. Any other reproduction or distribution without my permission is forbidden.